¿Qué es la segunda oportunidad?

 

Es un mecanismo que permite a las personas físicas superar una situación de insolvencia, volver a empezar tras una difícil posición económica.

Hasta hace unos años solo las empresas podían acogerse al procedimiento concursal, el antiguo proceso de suspensión de pagos, para reorganizar su situación económica y dar por saldadas las deudas con los bienes con los que cuentan.

La crisis del año 2008-2010 puso de manifiesto que las situaciones de insolvencia no solo afectan a la continuidad de las empresas, sino que también las personas físicas ven lastrado su futuro por la imposibilidad de hacer frente a las deudas contraídas.

También se evidenció que las situaciones de impago se deben en muchos casos a factores que escapan al control del deudor de buena fe, que por circunstancias sobrevenidas o imprevistas no puede atender sus obligaciones.

Y no podemos olvidar que la economía de nuestro país se sustenta en gran medida sobre empresarios individuales y autónomos, que al verse sobrepasados por las deudas solo podrían dar por terminada su actividad, sin solución de continuidad. El efecto sería una pérdida permanente de ese tejido empresarial, con las nefastas consecuencias que para el empleo y la economía general conllevaría.

Por estas razones el legislador decidió establecer un procedimiento que permite que las personas físicas también puedan exonerarse de sus deudas, y volver a empezar. Y ese es el mecanismo conocido como “segunda oportunidad”.

1.- ¿Cómo acceder a la segunda oportunidad?

El beneficio de exoneración de deudas se concede dentro del procedimiento concursal del deudor.

El deudor tiene que acceder a un procedimiento concursal en el que ponga de manifiesto su situación de insolvencia, y se evidencie también que los bienes que tiene el no alcanzan para pagar sus deudas.

En este caso la ley recoge la posibilidad de acogerse al beneficio de exoneración de deudas, la llamada segunda oportunidad.

2.- ¿Quiénes han de solicitar la declaración de concurso?

Cualquier persona que no pueda atender sus obligaciones en plazo. No hace falta que ya se haya incumplido, sino que se permite solicitarlo a quien esté en una situación de inminente insolvencia, es decir, que prevea que en los próximos meses no va a poder pagar sus deudas en plazo.

El texto refundido de la Ley Concursal, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2020 recoge en su artículo 2 qué circunstancias revelan un estado de insolvencia:

1.º La existencia de una previa declaración judicial o administrativa de insolvencia del deudor, siempre que sea firme.

2.º La existencia de un título por el cual se haya despachado mandamiento de ejecución o apremio sin que del embargo hubieran resultado bienes libres conocidos bastantes para el pago.

3.º La existencia de embargos por ejecuciones en curso que afecten de una manera general al patrimonio del deudor.

4.º El sobreseimiento generalizado en el pago corriente de las obligaciones del deudor.

5.º El sobreseimiento generalizado en el pago de las obligaciones tributarias exigibles durante los tres meses anteriores a la solicitud de concurso; el de las cuotas de la seguridad social y demás conceptos de recaudación conjunta durante el mismo período, o el de los salarios e indemnizaciones a los trabajadores y demás retribuciones derivadas de las relaciones de trabajo correspondientes a las tres últimas mensualidades.

6.º El alzamiento o la liquidación apresurada o ruinosa de sus bienes por el deudor.

Cualquiera que esté en una de estas situaciones puede solicitar la declaración de concurso.

3.- Requisitos para acogerse a la segunda oportunidad

Para lograr el beneficio de exoneración de deudas es necesario que el deudor cumpla dos requisitos:

3.1.-Ser deudor de buena fe.

Para ello se exige:

  • Que el concurso no haya sido culpable, es decir, que el deudor no haya llegado a la situación de insolvencia o la haya agravado por haber actuado con voluntad deliberada de situarse en ese estado o con culpa.
  • Que el deudor no haya sido condenado por delitos contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, de falsedad documental, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores en los diez años anteriores a la declaración de concurso.

Para una información más detallada, visita nuestra entrada sobre deudor de buena fe.

3.2.- El pago del umbral mínimo de las deudas contraídas.

El deudor ha de pagar una parte de las deudas. La ley establece una importante distinción entre los deudores que solicitaron un acuerdo extrajudicial de pagos, y aquellos que no lo hicieron (artículo 488 del Texto refundido de la Ley Concursal).

  1. Para aquellos deudores que, teniendo los requisitos para ello, hubieran al menos intentado un acuerdo extrajudicial de pagos, será necesario pagar los créditos contra la masa y los créditos privilegiados.

Para quienes no hubieran intentado un acuerdo extrajudicial de pagos pese a reunir los requisitos para ello, tendrán que haber abonado en el concurso además de los créditos contra la masa y los créditos privilegiados, al menos el 25% de los créditos concursales ordinarios.

 

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