Repudiar la herencia

Consiste en rechazar la herencia, no disfrutar ninguno de los bienes a heredar ni asumir las deudas que conlleve, desentenderte de la herencia. La repudiación de la herencia es un acto formal, debe hacerse ante Notario en instrumento público (art. 1008 CC), se trata de una declaración unilateral expresando la voluntad de no aceptar la herencia. En el caso de que el interesado en repudiar sea menor o incapacitado judicialmente para ello, será necesario contar con la aprobación judicial, para lo cual habrá de interponerse un procedimiento de jurisdicción voluntaria solicitando dicha aprobación. No existe plazo para repudiar la herencia, si bien el artículo 1005 CC permite que cualquier interesado en que el llamado a heredar acepte o rechace solicite ante Notario que se le requiera por un plazo no superior a treinta días para que manifieste su decisión. El efecto de la renuncia a la herencia es que el resto de herederos ven acrecentada su parte alícuota en la herencia. Aunque mayoritariamente se toma la decisión de repudiar una herencia para no tener que hacer frente a las deudas del causante (el fallecido), en ocasiones la razón para repudiar una herencia son las propias deudas del llamado a heredar, que prefiere que los bienes se distribuyan entre otros miembros de la familia antes que tener que entregárselos a sus acreedores. El deudor renuncia a su derecho a recibir la herencia, perjudicando así a sus acreedores, que  podrían ver satisfechos sus intereses. Es por ello que el artículo 1001 CC recoge la posibilidad de que estos acreedores soliciten al juez autorización para aceptar la herencia en nombre del deudor. La aceptación sólo aprovechará a los acreedores en cuanto baste a cubrir el importe de sus créditos. El exceso, si lo hubiere, no pertenecerá en ningún caso al renunciante, sino que se adjudicará al resto de herederos.   Pide tu primera consulta gratuita con nosotros:  secretaria@aysabogados.es  913105496  669598363

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