Rebus sic stantibus – Modificacion sobrevenida de las circunstancias

1.     ¿Qué es “Rebus sic stantibus”?

Se traduce literalmente por “estando así las cosas”.

A raíz de la crisis provocada por el Covid se ha rescatado esta figura doctrinal de nuestro derecho que, aunque no establecida legalmente, ha sido elaborada por nuestros tribunales en defensa de los principios de equidad y buena fe.

La aplicación de rebus sic stantibus permite que, aun existiendo un contrato o acuerdo, este no se tenga que aplicar en sus términos.

2.- Requisitos

Se trata de una figura de muy estricta aplicación, puesto que en nuestro sistema jurídico se otorga al contrato el carácter de lex inter partes, es decir, ley entre las partes que lo suscriben, y es fundamental el principio pacta sunt servanda, “los pactos han de cumplirse”.

2.1.-  Alteración de las circunstancias

La posibilidad de desvincularse o modificar lo pactado es algo excepcional, que exige unas circunstancias excepcionales.

  • Que entre las circunstancias existentes en el momento de celebración del contrato y las concurrentes en el momento de su cumplimiento o ejecución se haya producido una alteración extraordinaria. En Sentencia de 18 de julio de 2019, señala el Tribunal Supremo que “la alteración de las circunstancias que puede provocar la modificación o, en último término, la resolución de un contrato, ha de ser de tal magnitud que incremente de modo significativo el riesgo de frustración de la finalidad del contrato.
  • Que, a consecuencia de dicha alteración, resulte una desproporción exorbitante y fuera de todo cálculo entre las prestaciones convenidas.
  • Que no exista otro medio (jurídicamente hablando) de remediar el desequilibrio sobrevenido de las prestaciones
  • Que las nuevas circunstancias fueran imprevisibles para las partes en el momento de celebración. No puede hablarse de alteración imprevisible cuando la misma se encuentra dentro de los riesgos normales del contrato (sentencias 333/2014, de 30 de junio, 64/2015, de 24 de febrero, y 477/2017, de 20 de julio, entre otras)». Si las partes han asumido expresa o implícitamente el riesgo de que una circunstancia aconteciera o debieron asumirlo porque, en virtud de las circunstancias y/o naturaleza del contrato, tal riesgo era razonablemente previsible, no es posible apreciar la alteración sobrevenida que, por definición, implica lo no asunción del riesgo (sentencia del Tribunal Supremo de 9 de enero de 2019).
  • Que quien alegue la cláusula rebus sic stantibus tenga buena fe y carezca de culpa.

2.2.- Contratos tracto sucesivo

Derivado del anterior requisito, se aplica la doctrina rebus sic stantibus a contratos de larga duración y tracto sucesivo (que no se realizan en un único acto, sino que se extienden  en el tiempo).

No es indispensable, pero es difícil que en un contrato de corta duración o de inmediata consecución se produzcan alteraciones sustanciales de las circunstancias que no se asuman como riesgo en la contratación.

Así lo expresa nuestro Tribunal Supremo en Sentencia de 6 de marzo de 2020, Sala Primera:

“El cambio de estas características que, bajo las premisas que establece la jurisprudencia, podría generar un supuesto de aplicación de la regla de la rebus sic stantibus es más probable que se dé en un contrato de larga duración, ordinariamente de tracto sucesivo. Pero no en un supuesto, como el presente, de contrato de corta duración, en el que difícilmente puede acaecer algo extraordinario que afecte a la base del contrato y no quede amparado dentro del riesgo propio de ese contrato.”

3.- Aplicación

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que su aplicación no persigue la rescisión del contrato, sino la modificación del mismo. Tal y como señala la Sentencia del Tribunal Supremo 344/1994, de 20 de abril, la Jurisprudencia “Ha considerado ejercitable la facultad de resolución cuando existe un hecho obstativo que de modo absoluto, definitivo e irreformable impide el cumplimiento (sentencia de 22 de octubre de 1985 y las que cita), y cuando la prestación pactada no responde a la finalidad para cuya consecución se concertó el contrato, frustrándose la misma (sentencias de 3 de noviembre y 9 de diciembre de 1983, y 27 de octubre de 1986 y las que cita). Por eso es extravagante el recurso a la cláusula «rebus sic stantibus», si hay una frustración total del fin del contrato.”

El fundamento de esta figura es el principio de equidad. Se trata de adaptar un acuerdo alcanzado a las circunstancias actuales, que como hemos visto anteriormente se han modificado sustancialmente y de forma totalmente imprevista respecto de las inicialmente contempladas.

El objetivo es de reequilibrar la posición de las partes, permitiendo la consecución de la finalidad del contrato. Y para ello habrá de tenerse en cuenta el tipo de contrato de que se trate y las circunstancias sobrevenidas, buscando adaptar las obligaciones asumidas por las partes a la nueva situación.

Los juzgados analizan las circunstancias de cada caso para valorar, en función de las peticiones de las partes en litigio, qué modificación de las obligaciones por ellas asumidas procede para reinstaurar el equilibrio y permitir la viabilidad del objeto del contrato.

Consulta la publicación de la jurisprudencia relativa a esta cláusula para conocer las recientes resoluciones judiciales.

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